Manifiesto Ira

Es la segunda parte de una serie “Obra Performática en Ocho Partes”, a realizarse en diversos espacios teatrales convencionales y no-convencionales. Se realizó en conjunto con su primera parte ¨Manifiesto Gula¨

Manifiesto Ira

Un cuerpo, un animal, para ser quemado
entregado entero a una divinidad rabiosa, un Nuevo ser,
obnubilado de sentidos,
La Ira
nos arranca las espaldas,
y vuelve, nuestra respiración, animal.

Incendia sus existencias, sólo se concibe el verbo rabioso del destruir, el resto es ruina.

Devorando lo que somos, desgarrada la integridad, nos queda el coraje invertido para dar paso a un poder crematorio que excita al animal dolorosamente enjaulado.

Descargar el corazón ensangrentado, sucio de provocaciones y atacarlo todo, abatir todas las barreras.
Volverse un animal, el conductor de la energía roja implacable que lo pulveriza todo, que consume todas las fuentes para ser dirigida y olvidar las caras, los olores, las miradas… Un cuerpo accediendo a la eliminación de sí mismo.

¡Ira en el fruto de tus entrañas y el fruto de tu suelo!
¡Ira! serás ardor cuando entres y maldito cuando salgas. Creador del desastre, de la amenaza en todas las empresas, hasta que seas transmutado y perezcas rápidamente, a causa de la perversidad de las acciones que me has entregado.

¡Destruir! Porque somos los destruidos,

¡Derrocar! Fijar un blanco y destruirlo implacablemente, desgarrarle el grito animal anterior al yo, descuartizarlo con las manos de un latido de un corazón del que ya no soy parte, ¡pero explota!

¡Rabia! hará que se te pegue la peste hasta que te haga desaparecer de este suelo en donde vas a entrar. Ciego, enfurecido, rompiendo el tiempo con la tensión de tus poderosos músculos. ¡El poder! De destruir, de subyugar

 

Más que nunca fuera de nosotros mismos, fuera del límite, nos encontramos en la sangre.
Nudillos, palabras, dientes, piernas, tensiones, miradas, y la fuerza absoluta para aniquilar, volver el aire denso, saturarlo todo de transpiración, ensuciarlo todo, perpetuarlo todo, quemarse la piel contra uno mismo
¡Furia! te herirá de fiebre, inflamación, gangrena, sequía, que te perseguirán hasta que perezcas
¡Ira! hasta que sucumban tus enemigos, por siete caminos, por tu poder destructivo serás espanto de todos los reinos de la tierra, del infierno que procreas en el prójimo.

Extinguirlo todo por el poder de liberación, arrancar desde la sangre el dolor y engendrar la violenta acción del fuego. Volver a lo que éramos antes del nombre.

Bestialidad desatada, propagar el más oscuro poder, el intenso éter del dolor, que se multiplica, que fulmina a todo lo vivo con su Fuerza Natural, lo satura, lo desmiembra, y muere para que lo mastiques con placer; Hasta vaciarte, hasta oler la respiración de tu cansancio, hasta ser abandonado, y encontrarte en una dulce agonía, exorcizado ahora, deshabitado, donde solo queda el viento y un corazón acelerado reintegrándose,  y el sudor frío empapándote de una renovada suciedad, más libre, más serena.

 

2011 – Buenos Aires

Fotos y Figurines